Por: Teresa Sosa
Dedicamos la edición de hoy a reproducir algunos textos en voces de mujeres feministas sobre la dolorosa situación que está viviendo en estos días el pueblo hondureño por motivo del golpe de Estado. Paz en Honduras y solidaridad del mundo entero para el pueblo hondureño.
Mensaje
Por este medio nosotras, mujeres de grupos organizados y del movimiento feminista de Honduras ante la grave situación que atraviesa el país exhortamos a las organizaciones feministas y feministas independientes a nivel nacional e internacional a que se manifiesten y estén pendientes sobre la situación de alerta en que nos encontramos a nivel nacional y solicitamos su apoyo en la difusión y socialización.
Lo suscriben: Feministas Hondureñas, Red de Mujeres Comitzahual, Red de Mujeres de Aguán, Red de Mujeres de la Zona Norte, Red de Mujeres Intibucá ( Honduras, 27/06/2009)
Testimonio de Daysi Flores (Colectivo la Mestiza)
Desde el domingo a las siete de la mañana, las feministas hondureñas nos movilizamos frente a la casa presidencial para repudiar el golpe de Estado en Honduras. Creerlo fue fácil y difícil a la vez, pero una cosa estaba clara: nuestro lugar esta en las calles exigiendo, gritando, denunciando. Las amoras, amigas y compañeras nacionales e internacionales se hicieron presentes de inmediato para acompañarnos. Las velas, los inciensos, energías y fuerzas fueron transmitidas de miles de formas y por miles de vías. Nosotras, desde dentro estamos indignadas.
El mismo domingo nos reprimieron aprovechando la lluvia para disparar y generar pánico entre las multitudes. Nosotras huimos, mi hermana menor, las mujeres embarazadas, los niños y las niñas lloraban en un ataque de pánico terrible. Buscamos huir hacia edificios cercanos y al llegar al hotel Marriot las puertas estaban trancadas y a nadie dentro le importaba lo que estaba pasando afuera.
Después del caos, las feministas nos reunimos y decidimos buscar un lugar seguro para pasar la noche. En una especie de campamento de resistencia y con la maravillosa solidaridad de una de las compañeras, comimos, nos secamos y cambiamos de ropa, tomamos tés, cafés y ron mientras hacíamos un analisis de todo lo que estaba pasando: hubo llantos de rabia, dolor y miedo pero seguíamos teniendo claro nuestra postura y nuestro lugar.
Volvimos en cuanto se suspendió el toque de queda, ese que existe y que todavia está instalado a pesar de que se llenan la boca diciendo que “no se están violando las garantias constitucionales”.” El lunes estábamos acompañadas de las mujeres de las redes de jóvenes y adultas de los barrios. Las calles se inundaron con nuestros gritos, las mujeres junto a otros grupos organizados y personas que se las ingeniaron para llegar, nos volvíamos cada minuto más numerosas.

Foto EFE
La indignación, la rabia y la impotencia se acrecentaban a medida que hablábamos y veíamos la oscuridad en la que nos tienen y cada vez se unían más y más gremios por eso, decidieron atacarnos: empezaron a formarse, los antimotines primero, luego los que sostenían palos y unos frascos que parecia inhaladores, luego los que estaban armados, detras de ellos los tanques de guerra.
No sabemos cómo pero en un momento determinado avanzaron poco a poco, cercando todas las salidas, parecían cucarachas viniendo de todas partes. Nos tiraron gases lacrimógenos, después agua, sobrevolaron la multitud con elicopteros cargados de un gas rojo y nos lo tiraron a discresión, nos golpearon y acorralaron.
Las compañeras nos perdimos de vista entre el caos a pesar de tener rutas de escape; algunas intentamos salir inmediatamente pero otras compañeras se desmayaron, se enfurecieron, no podían caminar del pánico y las piedras, los gases, los disparos y las bombas sonaban a nuestro alrededor.
A medida que las salidas se iban bloqueando intentábamos cambiar la estrategia y mantenernos juntas, las pocas que quedábamos, corríamos de un lado al otro intentando escapar pero estábamos rodeadas; cuando no tuvimos más salida nos subimos a las escaleras de emergencia de ese horrendo hotel y al subir cuatro pisos nos quedamos abrazadas hechas un nudo.
Desde arriba pudimos ser testigas de los horrores de los policías y los militares: vimos a nuestras compañeras correr a buscar refugio en edificios cercanos y ser acorraladas. Nosotras tampoco estábamos seguras y lo sabíamos, las compañeras desde afuera nos llamaban para tratar de darnos alternativas de escape, apoyo, rutas, nos decían donde nos estaban buscando y cuando les dijimos donde estábamos intentaron llamar al hotel para que nos abrieran la puerta pero nadie contestaba.
Cuando las cosas estaban más calmadas, bajamos corriendo y buscamos una salida en medio del monte, logramos llegar al mini carro de una compañera y en un espacio para cuatro personas entramos nueve y salimos huyendo como en las películas al lugar más seguro que podíamos tener.
Es dificil describir con la yema de los dedos instantes tan llenos de intensidad, horror y miedo. Casi ninguna de las que estábamos ahí habíamos experimentado nunca algo semejante a pesar de que la mayoría venimos de historias de pobreza, violencia, explotación y miseria, sin embargo, las balas, las bombas, el dolor encarnado en otros cuerpos, el líquido rojo corriendo por el suelo, la rabia, la desesperación, y el caos son imágenes fragmentadas en quantoms de energía que no pueden plasmarse con certeza.
Algunas nos quedamos sin teléfono y no sabíamos nada de las otras, y no fue hasta que las encontramos que pudimos descansar y tomar fuerzas para el día siguiente. Es así como hoy, seguimos en las calles, llamando a esto por su nombre: un golpe de Estado político de la derecha; gritando consignas llenas de fuerza y valor y con medidas y estrategias claras. Las jornadas no paran y al terminar la marcha nos hemos reunido a preparar mantas y carteles para volver mañana a las calles a decir todo lo que están tratando de callar (01/07/2009)
Testimonio de Andrea D´Atri (Pan y Rosas, Argentina)
Las noticias volaron a través de correos electrónicos, videos caseros publicados en youtube y las redes sociales que, en estos casos, agradecemos que existan. Rápidamente, la organización de mujeres Pan y Rosas emitió un comunicado en repudio al golpe y en solidaridad con las mujeres y todo el pueblo de Honduras y ése fue el puente para conocer a las feministas centroamericanas que están allí, en Tegucigalpa y otras ciudades del país, cortando carreteras, movilizándose.
Así la conocimos a Jessica que nos dice que está interesada en difundir lo que pasa allá. Jessica integra la Red de Mujeres Comitzahual y también la Red de Escritoras Feministas, pero hoy, como todas las feministas hondureñas formamos un solo Movimiento de Feministas en Resistencia.
Cuando le pregunto sobre cuál fue la respuesta del movimiento de mujeres y feminista hondureño, me responde sin dudar “¡Todas contra el golpe! El movimiento de mujeres está activo, luchando en diferentes regiones del país. Las feministas y las redes organizadas de mujeres del país nos hemos declarado en resistencia, también mujeres campesinas, indígenas, afro-descendientes que si bien no se consideran feministas están en la lucha, en la toma de carreteras, en la resistencia nosotras las feministas no tenemos, tienen el poder económico; pero nosotras tenemos poder social y la movilización de compañeras que no tenemos miedo, que estamos en resistencia pacífica.” (01/07/2009)
Radio Internacional Feminista (FIRE)
Fuente: Insurrectas y Punto (Venezuela)
La Radio Internacional Feminista se mantuvo al aire durante todo el día de ayer, siendo el único espacio que dio voz a la resistencia del pueblo hondureño y compañeros y permitió hacerles llegar en directo la solidaridad del mundo para con el pueblo de Honduras.
A lo largo de la jornada acompañaron a las mujeres en lucha en marchas, desde sus comunidades, anunciando anticipadamente que se venía el decreto de Estado de Excepción, la represión y hostigamiento a las militantes feministas, la ratificación de reclutamiento a niños. También hubo espacio para las voces lúcidas y militantes de las feministas de América Latina, solidarias con este estado de terror y analizando las implicancias entre patriarcado, militarismo y violencia.
Liliana Daunes, que se comunicó a última hora expresó su solidaridad y uno de los análisis más lúcidos de todo el día. Las compañeras de Radio Feminista Internacional, fueron el oxígeno que veníamos necesitando adentro y afuera de Honduras, ante tanta oscuridad y asfixia colectiva. Entendemos que ha sido un esfuerzo descomunal, pero tanto lo que han dado, que ni mas ni menos, las mujeres han roto el cerco mediático impuesto por el terror (02/07/2009).
Palabra de Mujer, 5 de julio 2009. Trujillo: Diario de Los Andes

En 1969, el 28 de junio fue elegido el Día del Orgullo de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, transgéneros (Diversidad Sexual), porque en esta fecha, hace 39 años, se produjeron unas protestas civiles protagonizadas por homosexuales y travestis contra las continuas intimidaciones, hostigamientos y humillaciones que tuvieron como epicentro el bar Stonewall Inn en el barrio Village de Nueva York. Estos sucesos marcaron un antes y un después en el activismo y se convirtieron en un símbolo. A partir de aquel año muchas asociaciones de homosexuales y transexuales en todo el mundo empezaron a conmemorar ese día y, de ese modo, nació una tradición reivindicativa, de lucha histórica y de celebración lúdico-cultural para gays, lesbianas, transexuales, transgéneros y bisexuales en todo el mundo.
La homosexualidad no es una enfermedad mental, y para quienes todavía piensan lo contrario, les aclaramos que la psiquiatría ortodoxa le quitó la etiqueta, cuando dejó de considerarla enfermedad mental la 
re estas reivindicaciones se encuentra el derecho de las mujeres a relacionarse sexualmente con otra mujer como opción libre. Porque poder elegir la orientación sexual o disfrutar de la que se siente como propia, es una cuestión que no ha sido posible hasta que el movimiento feminista hizo de este derecho una reivindicación.
En las escuelas y liceos de nuestro país todavía no se habla abiertamente de la homosexualidad. Algunos profesores/as se dirigen al profesional de orientación o de psicología para preguntarle: “¿Qué hago en el caso de tener un gay o una lesbiana en el alumnado?”. Lo anterior muestra, que muchos profesionales de la enseñanza no saben cómo actuar en esta materia.
OM YOGUINIS


