Texto y fotos por: Carmen Teresa García R. *
Hace casi 30 años que se dio el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe y desde entonces se han realizado once. El primero fue en Colombia, 1981; después Perú, 1983; Brasil, 1985; México, 1987; Argentina, 1990; El Salvador, 1993; Chile, 1996; República Dominicana, 1999; Costa Rica, 2002; Brasil, 2005; México, 2009. Los once Encuentros Feministas realizados en la región, han permitido la conformación de redes de actuación colectiva, han definido fechas y campañas de luchas comunes y firmado lazos políticos de identidad y solidaridad regional, construyendo un lugar privilegiado de diálogo, debate, conflictos, controversias y formación de coaliciones entre las distintas corrientes del pensamiento feminista de la región. Es decir, han ido creando un espacio de reflexión crítica de intercambio de ideas, perspectivas, proyectos y utopías construido desde, con, para, por y de las mujeres.
Desde el 12 al 21 de marzo pasado se celebró en Ciudad de México los interesantes pero controvertidos eventos en el marco del XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, sobre los cuales intentaré describir algunas de sus múltiples actividades de discusión y reflexión que se dieron en este maratón feminista que mostró todos los días lo diverso del Movimiento Feminista Latinoamericano y del Caribe.
Esta diversidad generó tres convocatorias seguidas en Ciudad de México y con auditorios diferentes. Estos encuentros fueron: el primero, el Encuentro Feminista Autónomo Latinoamericano y Caribeño, haciendo comunidad en la casa de las diferencia. El segundo, el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe contra los fundamentalismos, el tercero, el más corto en tiempo y menos participantes, el Encuentro Feminista y del Caribe de Trabajadoras de Izquierda, Socialistas y Comunistas como el feminismo proletario.
En este artículo nos dedicaremos al primero de los encuentros.
Encuentro Feminista Autónomo
Este surge cuando algunos grupos empiezan a deslindarse del resto del movimiento desde el año 96 en el VII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Cartagena (Chile) como acto inicial comenzaron a apellidarse AUTÓNOMAS frente la institucionalización del Feminismo y la cooptación de las ideas feministas vaciándolas de contenido para despolitizarlo. En general, en este encuentro prevalece la participación de grupos y comunidades de mujeres lesbianas, aunque no está cerrado a mujeres heterosexuales, como de hecho sucedió. Para las feministas autónomas de diversos países el encuentro es un espacio que pretende recuperar el sentido original de los encuentros entre mujeres feministas; además se inserta en la convicción de “aportar a una lucha radicalmente antipatriarcal, anticapitalista, antiracista, y en general, es un espacio de lucha antihegemónica”.
Fieles a estas luchas, el encuentro se organizó con base a un programa con un temario para reflexión de la práctica concreta. Así, el día jueves 12 de marzo se inició con una metodología (colectiva y no jerárquica) que colocaba los “acuerdos colectivos y de convivencia“ como los que nos que guiarían los cuatro días previstos para de discusión, reflexión y complicidades.
El lugar se prestaba para colocar sus libros escritos por muchas de las asistentes (que fueron presentados y vendidos), revistas, trípticos, discos, videos, franelas alusivas al movimiento y quedó como el “espacio propio”, repleto de las energías que convergían, visiones, experiencias- actuancias en la que se destacan zonas de resistencias, de autonomía, territorio libre, asamblea feminista, rebeldías, desobediencia, amanecer lésbico, de las Non Gratas, lesbianas en rebeldía, etc. La apropiación colectiva del espacio fue el mejor comienzo del encuentro autónomo posible.

Uno de los grupos de trabajo
Después de una dinámica de grupos y de consignas (liberación, liberación… de las mujeres de toda opresión) y en un ambiente festivo, lúdico, reflexivo, crítico, autocritico que nos integró y nos permitió reencontrarnos, reconocernos entre risas y creatividad, se dio comienzo al primero (y único) panel de discusión: nuestra historia sobre la autonomía, en la que se plantea la reconstrucción de la historia de la autonomía a partir de las experiencias particulares de activistas autónomas.
Este panel fue de feministas representativas de esta corriente que narraron la historia de la autonomía, en las voces de algunas compañeras de grupos tales como Mujeres Creando e Hilando fino, Las Chinchetas, Memoria Feminista, Las Cómplices, Las Próximas. Entonces casi doscientas mujeres oímos de voz de Francesca Gargallo y Norma Mogrovejo de México, Ochy Curiel y Yuderkys Espinosa (República Dominicana), Julieta Paredes (Bolivia) y Victoria Arznate Morales (Chile), entre otras, sus testimonios que contribuyeron a recuperar la historia de este encuentro y las experiencias vividas desde 1996 pues el movimiento no surge sino que se visibiliza en esta fecha.
La reconstrucción histórica de la experiencia de la política autónoma feminista fue el punto de partida. Feministas que ya tienen trayectoria en la corriente autónoma relataron, desde sus experiencias personales cómo se iniciaron en ésta, cómo fueron parte de momentos clave (en Chile, Bolivia) en la construcción de la corriente autónoma feminista que se reúne y discute, pero como una de ellas afirmaba su impacto debilito al movimiento. Fue una actividad que generó momentos de reencuentros y nuevos encuentros, con rostros conocidos, rostros nuevos muchas jóvenes muy activas y comprometidas con el movimiento.
Indudablemente que este esfuerzo es una aporte a la discusión que atraviesa al feminismo en este continente, en donde se expusieron los diversos momentos históricos, de la trayectoria personal y colectiva, conflictos y complicidades desde donde ha surgido la elaboración y construcción crítica de un feminismo, que a contracorriente también plantea la necesidad de la autocrítica, que no es ni puede ser “puro” y se recoloca para fortalecerse como movimiento no jerárquico, radical en el pensar y en práctica, no generista, utópico, porque el feminismo es utopía, que se atreve imaginar un nuevo mundo donde haya autonomía desde nuestros cuerpos, autónomo e independiente frente a los partidos, iglesias, estado, etc. y contra la institucionalización condicionada y la “oenegización” financiada por los organismos internacionales de cooperación que condicionan imponiendo temas y convirtiendo/nos en funcionarias de “género” con horarios.
Después del panel se formaron los grupos de discusión sobre el tema y se convirtió en un Diálogo colectivo como estaba previsto en el programa, cada una contó su experiencia de autonomía feminista, las historias locales, alianzas, rupturas, trayectorias individuales y colectivas que fueron a la plenaria que nos actualizó y enriqueció a todas.

Una de las plenarias
A partir de esta primera actividad se trabajó con una metodología participativa de construcción colectiva del encuentro. Se continuó trabajando en grupos y plenarias los temas señalados en el programa, que comenzó con una dinámica muy interesante que nos hizo reflexionar sobre la cooperación, apoyo mutuo y complicidad; para continuar, los grupos de trabajo y discusión sobre ¿cómo estamos? en nuestra circunstancia actual, para que entre todas caracterizáramos el pensamiento/accionar del feminismo autónomo, sus argumentos políticos y lo que estamos haciendo en acciones, propuestas, utopías y alianzas.
Se discutieron propuestas para fortalecer un pensamiento autónomo feminista latinoamericano y caribeño situado, antiesencialista, atravesado por la multiplicidad de posiciones e identidades. Un espacio amplio, autogestivo, de resistencia, trasgresor, cuestionador de todas las relaciones de poder, de ires y venires que apunta, gradualmente a descolonizarnos de la lógica patriarcal (para desarticular del patriarcado capitalista) y que en los tiempos que corren en el continente y en países concretos tiene que articularse haciendo alianzas con los pueblos oprimidos y con los movimientos sociales transformadores anticapitalistas porque no existe capitalismo humanitario
En la definición de estrategias, las presentes discutieron el informe del VIII Encuentro Lésbico-Feminista Latinoamericano y Caribeño a realizarse próximamente en Guatemala y las propuestas para articular las acciones.
Igualmente se discutieron las estrategias colectivas (una vez que la mayoría decidió asistir) frente al XI Encuentro Feminista Latinoamericano y Caribeño que se realizaría de seguido (del 16 al 20 de marzo). Se decidió ejecutar un “performance”, representado por nueve mujeres (cada una representando una letra de la palabra autonomía con el torso desnudo) y la lectura del posicionamiento político de Encuentro Feminista Autónomo, que daremos conocer en la próxima entrega de Palabra de Mujer.
*Feminista. Socióloga. Profesora, investigadora, ULA Venezuela.